26 de junio de 2014

Capítulo 2



Mance me hace llamar a las pocas horas para que vaya a conocer al cuervo, uno de los hombres a los que ha mandado a buscarme ha sugerido no muy cortesmente que cuanto menos ropa lleve mejor. No le hago caso y llevo la ropa de siempre, exceptuando la capa, la capa no siempre la llevo. Últimamente hace más de almohada que de capa, está todo demasiado reciente y aún huele a él, me duele olerla pero a la vez es una de las pocas cosas que me mantiene en pie, me recuerda que es lo que me trajo aquí, porqué sigo aquí y que es lo que debo hacer. Vengar la muerte de Seth, la muerte de mi hermano. Aún se me hace raro llamarle así, recuerdo que una vez mi padre me dio una paliza por hacerlo el muy cabrón, me dijo que no era mi hermano, que solo era un bastardo de mierda, el hijo de una puta, que no significaba nada para él y tampoco debía significar nunca nada para mí. Pienso en él mientras camino a la tienda de Mance, también pienso en Lysenne, la echo de menos, espero que siga viva porque es lo único que me queda. 

Cuando entro a la tienda, el cuervo está de espaldas pero su voz me resulta familiar, ¿la habré oído en la Torre Sombría el poco tiempo que estuve escondida allí?. Cuando carraspeo para hacer notar mi presencia y el cuervo se da la vuelta me doy cuenta de que no es de la Torre Sombría de lo que me suena su voz, es el bastardo de Ned Stark, no me jodas. Él me mira de arriba a abajo con los ojos como platos, así que doy por hecho que también me ha reconocido.

- ¿Qué pasa Jon Nieve, has visto un fantasma? - le digo con una sonrisa. Aunque habría sido más fácil tener que vigilar a cualquier otro, me alegra ver una cara conocida y supongo que tendrá noticias del sur así que me convenzo a mi misma de que tampoco es tan malo y de que lo hago por Seth.

Jon abre y cierra la boca sin ser capaz de articular palabra o sonido. Pobre chaval, era un buen chico la última vez que le vi. Tendría que matarle aquí mismo para no tener que arriesgarme a que se largue y cuente que me ha visto viva más allá del muro, pero como Mance me mataría a mí después si lo hiciese, supongo que tendré que limitarme a estar bien pegadita a él y asgurarme de que no es un traidor. Si no, no me quedará más remedio que hacerlo. Prefiero morir y que sigan temiendo la venganza del fantasma de mi madre a vivir y que se sepa que la asesina fui yo y que huí como una cobarde.

- ¿Le conoces? - pregunta Mance sorprendido.

- No demasiado, solo del tiempo que pasé en el muro con Seth. - No me gusta mentir a Mance Ryder pero considero que es lo más apropiado puesto que tampoco le he contado toda la verdad sobre mi pasado - Bueno chico vamos fuera, te enseñaré donde puedes dormir y cuales son las reglas, aunque supongo que Casaca de matraca ya te habrá contado algunas. La primera regla es que si no eres realmente uno de los nuestros, te matamos. - le digo mientras salimos.

Quiero que recuerde que un día fui su amiga y que puede confiar en mí, pero también dejarle claro que ahora soy una mujer del pueblo libre y que no voy a dejar que se vaya y cuente en el sur que me ha visto. Estoy deseando preguntarle si sabe algo de Lysenne o de los hombres que mataron a mi hermano pero me contengo, no quiero parecer desesperada.

- Pensé que estabas muerta - me dice cuando ya pensaba que iba a estar el resto del día sin hablar.

- Yo también me alegro de verte, Jon.

- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Escapaste del fantasma de Bastión Kar? Pero encontraron tu vestido... Yo fui a tu funeral. A vuestro funeral... Porque no se si sabes...

- Aquí el que sabe demasiado eres tú - le digo bruscamente sin dejarle terminar, este chico es idiota y si no tengo cuidado puede que alguien escuche y eso no me conviene -  así que cierra la boca si no quieres que te corte la lengua. A partir de ahora tú y yo nos conocemos del muro, yo me llamo Jane Nieve y tú no sabes quién es mi padre si no quieres que le sugiera a Mance que te cambie de niñera. ¿Entendido?

- ¿Aquí no saben quién eres?

- Ni siquiera tú sabes quién soy, Jon Nieve. Aunque creas que me conozcas, no sabes nada de mí.

Estoy bastante enfadada con él. Ojalá nunca hubiera venido, habría encontrado otra manera de que Mance me dijera los nombres que necesito. Quizá hubiera tenido que acostarme con él un par de veces, pero eso habría sido mejor que ser un pedo de Jon Nieve y estar todo el día pegada a su culo para evitar que se sepa la verdad sobre mí. Ahora tengo de preocuparme de dos cosas y eso no me gusta, entorpece mis planes de venganza cuando por fin estaba tan cerca.

20 de junio de 2014

Capítulo 1

Bueno pues me presento un poco, mi nombre es Jane y voy a publicar semanalmente un capítulo de un fan fic de Juego de tronos, más concretamente de la historia de Jon, aunque en el futuro tengo pensados algunos más con otros personajes. Espero que os guste y os quedéis por aquí para seguir mi historia. Sois bienvenidos a comentar lo que os gusta y lo que no :)




Aún está oscuro cuando un guardia de Mance me despierta de mala manera para decirme que El-rey-más-allá-del-muro quiere verme enseguida. Cuando me levanto y me dispongo a ir a su tienda los primeros rayos de la mañana me dan en la cara y hacen que tenga que entornar los ojos para poder ver, los voy a echar de menos cuando llegue el invierno y pasen años antes de que se vaya la oscuridad. Los hombres del pueblo libre aún duermen bajo sus pieles y vistos así, la verdad es que dan bastante pena. Mance quiere conquistar los jodidos siete reinos con esta gente como guerreros. Un ejército armado, organizado y disciplinado contra esta variopinta mezcla de clanes, razas, niños, tullidos, mujeres, animales de granja y bueno digamos que unos cuantos guerreros valientes pero que no saben mirar más allá de su ombligo, no saben trabajar en grupo, no tienen armas ni armaduras decentes y no saben a lo que se enfrentan, pobres idiotas. Cuando casi he llegado a su tienda veo que hay más movimiento del normal a estas horas y que Casaca de matraca ya ha regresado de su exploración porque oigo sus huesos desde la puerta, es asqueroso, no entiendo como Mance le soporta. No sé para que me habrá llamado a estas horas pero esto no tiene buena pinta.

Le digo a un guardia quien soy y me hace pasar. Una vez dentro Mance me recibe con una sonrisa, esto no me gusta, todos me están mirando y nadie dice nada. Mance más que dar una orden los invita a salir a todos con su habitual tono amable y sosegado diciendo que quiere hablar a solas con “su querida Jannie”, no me hace ni una pizca de gracia cuando me llama “querida” y mucho menos cuando me llama “Jannie”,a estas alturas ya estoy segura de que quiere algo de mí y no es algo que yo vaya a querer hacer por las buenas.

Cuando todos se han marchado Mance se dirige a mí con una sonrisa.

- Mi pequeña, dulce y preciosa Jannie, ¿qué tal te has levantado esta mañana?

- Pues no tan bien como de costumbre, dado que me ha levantado a patadas uno de tus guardias para hacerme venir aquí. Ve al grano Mance que no tengo todo el día ¿qué quieres de mí?

- Tienes razón, te has levantado un poco más amargada y hosca aún si cabe. Bueno dado que no estás muy conversadora voy a ser breve, Casaca de matraca ha cazado un cuervo, bueno en realidad solo lo ha enjaulado hasta aquí porque una chiquilla lo ha convencido de que nos puede proporcionar información valiosa sobre el muro.

- ¿Cual es el problema y qué pinto yo en todo esto? Ya te he dicho mil veces que no quiero participar en tus torturas ni en las cosas que te traigas entre manos con tus prisioneros, y menos con cuervos, te recuerdo que mi hermano era uno de ellos.

- Precisamente por eso te he elegido a ti y no a otro, porque tu hermano era un cuervo, bueno por eso y porque en todo el tiempo que llevas aquí no te he visto sentir afecto ni compasión por ninguno de nuestros hombres. No necesito que tortures al chico, ha dicho que solo tenía 18 años y que quería unirse a nuestro bando pero... ¿cómo puedo fiarme de él?

- A ver si lo pillo, ¿quieres que sea su niñera?

- No es un trabajo de niñera, lo que tienes que hacer es fingir ser su amiga, su amante, su compañera, tenéis muchas cosas en común, tírale de la lengua, haz que confíe en ti y sobre todo asegúrate de que es uno de los nuestros y si en algún momento demuestra lo contrario, Casaca de matraca se encargará del resto.

- ¿Y qué gano yo?

- Sé que el oro no vale nada para ti pero puedo darte algo que llevas ansiando mucho tiempo. Me dicen que te levantas todas las noches entre gritos y sollozos, y no has vuelto a ser la misma desde que se fue. Veo el odio en tus ojos, veo la rabia cuando disparas con tu arco y por supuesto, veo tus ganas de venganza. Sé quien fue el que esgrimió la espada contra el cuello de tu hermano y el que dio la orden. Puedo enviar a buscarlos y entregártelos en persona vivos o muertos, como gustes.

- Lo haré con la condición de que sea yo la que vaya a buscarlos.

- Pensaba ahorrarte el esfuerzo, pero si es lo que quieres... pero la prioridad es el chico. Cuando estemos seguros de que nos pertenece te mandaré en la primera exploración al sur del muro con los nombres y los guerreros que necesites y entonces tendrás tu venganza. Hasta entonces serás su sombra y me informarás de todo. Ah! y alegra esa cara, que así no es como se hacen amigos. Eres preciosa cuando sonríes y el pobre cuervo acaba de romper sus votos de castidad y estará deseando ver una cara bonita.

Mientras me dice que ya puedo retirarme Mance sonríe con una mezcla de picardía y malicia. No me hace ninguna gracia cuidar del cuervo pero necesito ver a esos hombres con las tripas por fuera y suplicando un perdón que no les servirá de nada para poder dormir tranquila y honrar la memoria de mi hermano. Era mi hermano bastardo, pero en el mundo donde me encuentro ahora poco importa si eres bastardo o legítimo porque no hay señores ni plebeyos, somos el pueblo libre y por tanto aquí y siempre será “mi hermano”.