
Mance me hace llamar a las pocas horas para que vaya a conocer al cuervo, uno de los hombres a los que ha mandado a buscarme ha sugerido no muy cortesmente que cuanto menos ropa lleve mejor. No le hago caso y llevo la ropa de siempre, exceptuando la capa, la capa no siempre la llevo. Últimamente hace más de almohada que de capa, está todo demasiado reciente y aún huele a él, me duele olerla pero a la vez es una de las pocas cosas que me mantiene en pie, me recuerda que es lo que me trajo aquí, porqué sigo aquí y que es lo que debo hacer. Vengar la muerte de Seth, la muerte de mi hermano. Aún se me hace raro llamarle así, recuerdo que una vez mi padre me dio una paliza por hacerlo el muy cabrón, me dijo que no era mi hermano, que solo era un bastardo de mierda, el hijo de una puta, que no significaba nada para él y tampoco debía significar nunca nada para mí. Pienso en él mientras camino a la tienda de Mance, también pienso en Lysenne, la echo de menos, espero que siga viva porque es lo único que me queda.
Cuando entro a la tienda, el cuervo está de espaldas pero su voz me resulta familiar, ¿la habré oído en la Torre Sombría el poco tiempo que estuve escondida allí?. Cuando carraspeo para hacer notar mi presencia y el cuervo se da la vuelta me doy cuenta de que no es de la Torre Sombría de lo que me suena su voz, es el bastardo de Ned Stark, no me jodas. Él me mira de arriba a abajo con los ojos como platos, así que doy por hecho que también me ha reconocido.
- ¿Qué pasa Jon Nieve, has visto un fantasma? - le digo con una sonrisa. Aunque habría sido más fácil tener que vigilar a cualquier otro, me alegra ver una cara conocida y supongo que tendrá noticias del sur así que me convenzo a mi misma de que tampoco es tan malo y de que lo hago por Seth.
Jon abre y cierra la boca sin ser capaz de articular palabra o sonido. Pobre chaval, era un buen chico la última vez que le vi. Tendría que matarle aquí mismo para no tener que arriesgarme a que se largue y cuente que me ha visto viva más allá del muro, pero como Mance me mataría a mí después si lo hiciese, supongo que tendré que limitarme a estar bien pegadita a él y asgurarme de que no es un traidor. Si no, no me quedará más remedio que hacerlo. Prefiero morir y que sigan temiendo la venganza del fantasma de mi madre a vivir y que se sepa que la asesina fui yo y que huí como una cobarde.
- ¿Le conoces? - pregunta Mance sorprendido.
- No demasiado, solo del tiempo que pasé en el muro con Seth. - No me gusta mentir a Mance Ryder pero considero que es lo más apropiado puesto que tampoco le he contado toda la verdad sobre mi pasado - Bueno chico vamos fuera, te enseñaré donde puedes dormir y cuales son las reglas, aunque supongo que Casaca de matraca ya te habrá contado algunas. La primera regla es que si no eres realmente uno de los nuestros, te matamos. - le digo mientras salimos.
Quiero que recuerde que un día fui su amiga y que puede confiar en mí, pero también dejarle claro que ahora soy una mujer del pueblo libre y que no voy a dejar que se vaya y cuente en el sur que me ha visto. Estoy deseando preguntarle si sabe algo de Lysenne o de los hombres que mataron a mi hermano pero me contengo, no quiero parecer desesperada.
- Pensé que estabas muerta - me dice cuando ya pensaba que iba a estar el resto del día sin hablar.
- Yo también me alegro de verte, Jon.
- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Escapaste del fantasma de Bastión Kar? Pero encontraron tu vestido... Yo fui a tu funeral. A vuestro funeral... Porque no se si sabes...
- Aquí el que sabe demasiado eres tú - le digo bruscamente sin dejarle terminar, este chico es idiota y si no tengo cuidado puede que alguien escuche y eso no me conviene - así que cierra la boca si no quieres que te corte la lengua. A partir de ahora tú y yo nos conocemos del muro, yo me llamo Jane Nieve y tú no sabes quién es mi padre si no quieres que le sugiera a Mance que te cambie de niñera. ¿Entendido?
- ¿Aquí no saben quién eres?
- Ni siquiera tú sabes quién soy, Jon Nieve. Aunque creas que me conozcas, no sabes nada de mí.
Estoy bastante enfadada con él. Ojalá nunca hubiera venido, habría encontrado otra manera de que Mance me dijera los nombres que necesito. Quizá hubiera tenido que acostarme con él un par de veces, pero eso habría sido mejor que ser un pedo de Jon Nieve y estar todo el día pegada a su culo para evitar que se sepa la verdad sobre mí. Ahora tengo de preocuparme de dos cosas y eso no me gusta, entorpece mis planes de venganza cuando por fin estaba tan cerca.
Quiero que recuerde que un día fui su amiga y que puede confiar en mí, pero también dejarle claro que ahora soy una mujer del pueblo libre y que no voy a dejar que se vaya y cuente en el sur que me ha visto. Estoy deseando preguntarle si sabe algo de Lysenne o de los hombres que mataron a mi hermano pero me contengo, no quiero parecer desesperada.
- Pensé que estabas muerta - me dice cuando ya pensaba que iba a estar el resto del día sin hablar.
- Yo también me alegro de verte, Jon.
- ¿Cómo has llegado aquí? ¿Escapaste del fantasma de Bastión Kar? Pero encontraron tu vestido... Yo fui a tu funeral. A vuestro funeral... Porque no se si sabes...
- Aquí el que sabe demasiado eres tú - le digo bruscamente sin dejarle terminar, este chico es idiota y si no tengo cuidado puede que alguien escuche y eso no me conviene - así que cierra la boca si no quieres que te corte la lengua. A partir de ahora tú y yo nos conocemos del muro, yo me llamo Jane Nieve y tú no sabes quién es mi padre si no quieres que le sugiera a Mance que te cambie de niñera. ¿Entendido?
- ¿Aquí no saben quién eres?
- Ni siquiera tú sabes quién soy, Jon Nieve. Aunque creas que me conozcas, no sabes nada de mí.
Estoy bastante enfadada con él. Ojalá nunca hubiera venido, habría encontrado otra manera de que Mance me dijera los nombres que necesito. Quizá hubiera tenido que acostarme con él un par de veces, pero eso habría sido mejor que ser un pedo de Jon Nieve y estar todo el día pegada a su culo para evitar que se sepa la verdad sobre mí. Ahora tengo de preocuparme de dos cosas y eso no me gusta, entorpece mis planes de venganza cuando por fin estaba tan cerca.
